Jazmín Laport: “Soy romántica y me enamoro muy fácil de una buena sonrisa”

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Hace mucho tiempo que, según ella, la viene remando en dulce de leche. No sólo para hacerse una carrera artística, sino también para despegarse del mote de ser la hija de Osvaldo Laport. Sin embargo, no reniega de su apellido, y este verano eligió hacer temporada en Mar del Plata con la dirección de su propio padre.

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“Es la segunda vez que trabajo con mi viejo. Con él tengo una relación increíble. Arriba del escenario intentamos separar los tantos y me pasa que no lo trato de director y le digo, che, ¿te parece tal cosa?”, arranca Jazmín Laport (24), que integra el elenco de Burlesque, en el Teatro Provincial.

Y continúa: “El prejuicio está siempre, seas quien seas. Me ha tocado vivir un montón de experiencias que no las tomo como malas, sino como aprendizajes. Es como que me preguntan por qué todavía no estoy protagonizando o qué hago en tal lugar. Cuando era más chica me afectaba, pero ahora la verdad es que tengo tantas herramientas y aprendizaje, y no paro de hacer cursos y seminarios, de formarme, que si alguien necesita que le dé una explicación de todo lo que estudié y me preparé no tendría ningún problema. Tengo las herramientas para que, como ahora en este espectáculo, pueda darlo todo arriba del escenario”.

–Con padres actores, ¿te apoyaron en esta carrera o te dijeron que estudies algo?
–Mis viejos siempre me bancaron. Siempre. Sería absurdo con un papá y una mamá que ninguno de los dos tiene título universitario me lo exija a mí. El error está en decir que haya que ir a estudiar algo porque el arte se estudia. Siempre me bancaron, de chica arranqué en la escuela de Julio Boca, donde estudié teatro, baile, ritmos urbanos, latinos, jazz. Siempre me acompañaron muchísimo.

–¿Te cuidás físicamente?
–Una de las cosas que más disfruto en la vida es comer, me genera un goce que no puedo explicar. Sobre todo lo dulce. De hecho, saltaría lo salado e iría directamente a lo dulce. Entonces, hago mucho ejercicio, lo complemento con estética, electrodos. Intento cuidarme durante el día para que si a la noche me dan ganas de un mega postre, me lo como.

–¿Tenés cirugías estéticas?
–No, ninguna. De hecho, me dan pánico los tatuajes. Hice una evolución mental de la cual estoy orgullosa y me gustaría transmitir por qué en algún momento he tenido complejos con mi altura y mis piernas… veía muy largas las extremidades, y aprendí a amar mi cuerpo.

–¿Qué te atrae de un hombre?
–Soy una mina muy romántica y Susanita. En lo superficial, la sonrisa. Me he enamorado de sonrisas, y que esté en el detalle. Hoy pocos están en eso y te escuchan con atención o adelantan un paso para sorprenderte.

–Llamó la atención cuando declaraste que estarías con una mujer.
–Cuando declaré eso fue porque me parece absurdo que me encasillen con que estaría con un sexo determinado. Es interesante enamorarse de las personas sin importar el sexo. Todas mis parejas han sido hombres, pero la realidad es que si me enamoro de alguien y justo es una mujer… lo que vale es el amor. El género no me quita el sueño.

–Estás soltera… ¿pero siempre hay alguien?
–No, Mar del Plata me tiene trabajando mucho, saliendo poco y con vida de playa. A mi trabajo no lo cambio por nada ni nadie. Nunca dejé de ser como soy. Si quiero mostrar mi cuerpo, el otro tiene que tener la tranquilidad de que no modifica el sentimiento.

–¿Osvaldo es celoso?
–No. De hecho, con una relación anterior él nos traía el desayuno a la cama a mí y a mi novio. Es compinche.

–¿Y te pasó que una mamá de una amiga mire a tu papá?
–Sí, cuando era más chica la celosa era yo, a gran nivel. Me ha pasado con profesoras del colegio al que iba.

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